¿Recuerdan la retahíla "En la esquina hay una casa, en la casa una sala, en la sala una estaca, en la estaca una lora..."? Se las cuento de otra manera: "En la mesa hay un catálogo de cosméticos, en el catálogo un producto, en el producto un mensaje, en el mensajecreencias sobre lo que debemos ser las mujeres para valer".
La retahíla puede ser divertida, la realidad no. En la vida real no son una mesa, un catálogo, un producto, un mensaje, una creencia, una mujer. Son millones de productos, ¡son miles de catálogos! con mensajes y creencias para mantener en cautiverio a las mujeres (una epidemia ideológica). Al estilo de Cixous, ¿quién produce este sueño?, ¿qué deseo se beneficia de él?, ¿qué nos piden?, ¿qué nos pasa a las mujeres con estas creencias? El lado más obvio: nos movemos en el juego de los que buscan vender y capitalizar. Y lo hacen ofreciendo soluciones a necesidades ¿reales?, ¿de primer orden?
De acuerdo con el Boletín de Estadísticas sectoriales, dirigido al sector de Belleza y Cosméticos con crecimiento y cifras PIB, IPC, entre otros datos de interés para el sector y los empresarios, emitido en septiembre 13 de 2012:
"...las cifras del mercado se aumentan considerablemente, pues si se incluyen los productos de cosmética y aseo personal y artículos complementarios para el mantenimiento corporal, la suma asciende a los 12 billones de pesos y más aún, si a esta cuantía adicionamos los servicios de corte de cabello y otros servicios para el cuidado de la persona estaríamos sobrepasando los 13 billones de pesos, lo cual significa que este es un mercado muy activo en el país, pero también en el contexto internacional".
En el artículo Mujeres recortan gastos en todo, menos en maquillaje, publicado por Portafolio.co el 27 de septiembre de 2013 nos informan que "cada año se venden en todo el mundo unos 4.000 millones de unidades de productos como esmalte de uñas, máscara de pestañas y lápices labiales y polvos y bases para maquillar el rostro" y que "el de los cosméticos es un sector que mueve 80 millones de dólares al año en Latinoamérica".
Jugosas cifras de producciones y ventas que se logran no sólo porque las mujeres necesitemos un labial, una pestañina o una cintura nueva, sino también, porque las empresas, con sus productos y sus estrategias publicitarias, nos han dicho de manera verbal y visual que obtendremos una imagen para triunfar, tener éxito y ser deseadas, reconocidas y queridas por los demás. Esa imagen es la combinación de la fórmula: jóvenes, bellas, perfectas y fiesteras.
Ana María Corti en La estética de la imagen y la tiranía del cuerpo afirma que:
"En la actualidad, los medios de comunicación de masa y la industria de la belleza y de la dieta promocionan un modelo estético que está muy lejano a la realidad de la gran mayoría de las mujeres, el que se caracteriza por la delgadez extrema y el rostro terso y sin arrugas, eternamente joven. Y como están presionadas socialmente para ser atractivas, las mujeres de todas las edades, realizan desmesurados esfuerzos por alcanzar dicho modelo, ya sea a través de cirugías estéticas, dietas rigurosas, etc., muchas veces con consecuencias tan graves como la anorexia, la bulimia, e incluso muertes por malos procedimientos médicos".
En sintonía con las afirmaciones de Corti, asumimos modelos estéticos que ponen en riesgo nuestra cartera, nuestra salud física y, sobre todo, nuestra salud mental. Las ideas y creencias que nos llegan a través de representaciones sociales (estereotipos) y de las estrategias de mercadeo tienen efecto sobre nuestra autoestima.
Por eso, la preocupación por la estima personal y colectiva implica reconocer las prácticas de mercado que atentan contra nosotras, que venden un labial o una pestañina para un mes y la dominación e infelicidad para toda la vida. Miremos un ejemplo en este vídeo realizado con "mandatos" que encontramos en revistas que circulan cotidianamente, sobretodo, entre las manos y las mentes de las mujeres. "Jóvenes, bellas, perfectas... y a celebrar", es una síntesis del contenido ideológico que está a un catálogo de distancia:
Mujeres Digitales, es imposible ser jóvenes para siempre. Esta idea nos impide crecer y a asumir la vida como adultas con todas las ventajas que la adultez conlleva. La belleza perfecta es un paradigma inventado (en parte por hombres), que se mueve acorde con intereses de dominación y de mercado.La perfección no existe, o al menos esa perfección que toma como referente un maniquí o una imagen intervenida con photoshop. ¿Y celebrar? ¿Acaso la vida de las mujeres es una fiesta permanente? Las violencias contras las mujeres, la pobreza, la desigualdad, la falta de educación, la ausencia en puestos de liderazgo y la escasa autonomía nos dicen que hay muchas condiciones por conquistar, condiciones que sí tienen que ver con aumentar la valoración de las mujeres.
Por: Ana Cecilia Sánchez A.
No hay comentarios:
Publicar un comentario