sábado, 31 de enero de 2015

LENGUAJE CORPORAL

La postura de un hombre nos habla de su pasado. La sola posición de sus hombros nos da la pauta de las penurias sufridas, de su furia contenida o de una personalidad tímida. En centros de investigación como el Instituto Esalen, se considera que algunas veces los problemas psicológicos personales coinciden con la estructura corporal.
Cuando una mujer atraviesa un largo período depresivo, su cuerpo se descontrola, los hombros se encorvan bajo el peso de sus problemas. Tal vez desaparece el motivo de su depresión pero la postura se mantiene igual, algunos músculos se han acortado, otros se han estirado y se ha formado un nuevo tejido conjuntivo. Debido a que su cuerpo aún continúa agobiado, sigue sintiéndose deprimida. Es posible sin embargo, que si su cuerpo pudiera re-disciplinarse y volver a su equilibrio adecuado, mejorarían también sus condiciones psíquicas. Estas teorías forman parte de la Medicina psicosomática, que señala que el estado del cuerpo afecta al de la mente, y viceversa.
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La postura no es solamente una clave acerca del carácter; también es una expresión de la actitud. En efecto, muchos de los estudios psicológicos realizados sobre la postura la analizan según lo que revela acerca de los sentimientos de un individuo con respecto a las personas que lo rodean.
La postura es el elemento más fácil para observar e interpretar dentro de la comunicación no verbal. Las posturas constantemente nos envían señales y mensajes sobre los juicios, opiniones y sentimientos de una persona, con respecto a una situación u otra persona.
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El 90% de nuestra comunicación es no verbal, puro lenguaje corporal. Esto es un análisis sobre los gestos que generamos las personas, que nos sirve como herramienta para lograr entender los pensamientos y emociones:
Gesto de acariciarse la mandíbula:
Toma de decisiones
Gesto de entrelazar los dedos:
Autoridad
Gesto de dar un tirón al oído:
Inseguridad
Gesto de mirar hacia abajo:
No creer en lo que se escucha
Gesto de frotarse las manos:
Impaciencia
Gesto de apretarse la nariz:
Evaluación negativa
Gesto de golpear ligeramente los dedos:
Impaciencia
Gesto de sentarse con las manos agarrando la cabeza por detrás:
Seguridad en sí mismo y superioridad.
Gesto de inclinar la cabeza:
Interés
Gesto de palma de la mano abierta:
Sinceridad, franqueza e inocencia.
Gesto de caminar erguido:
Confianza y seguridad en sí mismo.
Gesto de ararse con las manos en las caderas:
Buena disposición para hacer algo.
Gesto de jugar con el cabello:
Falta de confianza en sí mismo e inseguridad.
Gesto de comerse las uñas:
Inseguridad o nervios
Gesto de la cabeza descansando sobre las manos o mirar hacia el suelo:
Aburrimiento
Gesto de unir los tobillos:
Aprensión
Gesto de manos agarradas hacia la espalda:
Furia, ira, frustración y aprensión.
Gesto de cruzar las piernas, balanceando ligeramente el pie:
Aburrimiento
Gesto de brazos cruzados a la altura del pecho:
Actitud a la defensiva.
Gesto de caminar con las manos en los bolsillos o con los hombros encorvados:
Abatimiento
Gesto de manos en las mejillas:
Evaluación
Gesto de frotarse un ojo:
Dudas
Gesto de tocarse ligeramente la nariz:
Mentir, dudar o rechazar algo.

¿Una sonrisa es una manifestación espontánea de satisfacción por algo?

No siempre esto es así, la mayoría de las veces la sonrisa es un gesto forzado y se convierte en una especie de máscara para nuestros verdaderos sentimientos, es el gesto llamado sonrisa profesional.
Gesto de jugar con un lápiz o un objeto cualquiera:
Es evidente que lo que esta persona nos provoca con este gesto es nerviosismo, inquietud, ansiedad, en realidad estamos tratando de ganar tiempo y preparándonos para dar una respuesta adecuada.
Gesto de mirar el reloj mientras se habla:
Denota prisa e intranquilidad.
Gesto de mirar el reloj mientras otra persona habla:
Es un gesto rudo que revela impaciencia.
Gesto de tamborilear los dedos sobre una superficie:
Denota intranquilidad impaciencia.
Silbar mientras se camina por un lugar solitario:
No estamos llamando la atención; estamos simplemente haciendo un ajuste psicológico por el temor de recibir cualquier tipo de agresión inesperada.
Gesto de pisadas repetidas en el suelo mientras se está estático:
Sugiere nerviosismo, impaciencia, intranquilidad. Se está acumulando tensión y es posible que ésta estalle en cualquier momento.
Gesto de arreglarse el pelo con la mano:
Es un gesto muy femenino; sugiere provocación discreta, coqueteo.
Gesto de ajustarse el nudo de la corbata con la mano:
Es un gesto equivalente al anterior. El mismo mensaje de me gustas puede manifestarse con el gesto de arreglarse el pliegue del pantalón, las solapas de la chaqueta, el pañuelo en el bolsillo de al chaqueta, etc.
Gesto, en las mujeres, de morderse los labios con la punta de la lengua:
Es un gesto de mensaje abiertamente sexual, de provocación sutil.
Gesto de morder un labio con el otro:
El mismo mensaje anterior, sugiere cierta timidez actitud nerviosa.
Gesto de acariciar un objeto determinado inconscientemente:
Es un gesto que denota sensualidad, es un gesto típico de los individuos de sexualidad desarrollada.
Gesto de una sonrisa con una mirada directa y prolongada (10 segundos o más):
Sugiere provocación discreta y coqueteo.
Gesto de la clásica mirada de arriba, abajo:
Es característica de la persona que es muy sensual.
Gesto de la palma de la mano abierta en todo momento:
Es un gesto característico de las personas sinceras.
Gesto del puño cerrado:
Revela tensión, nerviosismo, con este gesto se oculta la verdad.
Gesto de los hombros caídos:
Sugiere depresión, incapacidad para hacerle frente a ciertas situaciones en la vida.
Gesto de sentarse con las dos piernas unidas paralelamente:
Denota una personalidad ordenada y cuidadosa.
Gesto de cruzar la pierna en un ángulo de 90º al nivel de la rodilla
Es ambicioso. competitivo. Es un gesto poco común en las mujeres.
Gesto de sentarse sobre una pierna:
Sugiere una personalidad muy conformista a quien no le es fácil tomar decisiones.
Gesto de la mujer que se sienta con las piernas abiertas:
Revela independencia, un concepto muy definido de su imagen.
La persona camina muy a prisa:
Sugiere una personalidad dinámica, inquieta, ansiosa por cumplir metas que se ha trazado en un tiempo determinado.
Si el individuo camina con pasos vacilantes, y no mantiene una relación recta al caminar:
Denota una personalidad vacilante, errática, insegura, tímida y cansada por los embates recibidos en la vida.
Gesto de echarse hacia atrás en una butaca:
Sugiere confianza en uno mismo
Gesto de poner los pies sobre la mesa:
Denota relajamiento total, control absoluto.
Cuando se llama la atención por la ropa y forma en que uno se viste:
No sólo se proyecta una personalidad exhibicionista, sino se demuestra un carácter rebelde, independiente.
Un tono de voz demasiado alto:
Sugiere una personalidad agresiva capaz de actuar con violencia en un momento determinado.
Observar estos elementos puede proveernos importante mensajes, hasta reveladores. Pero es importante recordar que la comunicación humana es extremadamente compleja, y uno debe ser prudente al interpretar el lenguaje corporal.
Fuente:
http://saikuhayotravidaposible.blogspot.com.ar/
http://estudiandoespiritualidad.blogspot.com.ar/
http://enbuscadeantares.com/

domingo, 18 de enero de 2015

CÓMO NARRAR CUENTOS Y CÓMO ESTIMULAR LA LECTOESCRITURA

http://home.coqui.net/sendero/orejita11.htm

CONSEJOS A LA JUVENTUD

FUENTE:http://elmalpensante.com/articulo/3249/consejos_a_la_juventud

Consejos a la juventud

Traducción de Andrés Hoyos
   
Ilustración de Luis Echavarría

Cuando me informaron mi participación aquí, pregunté sobre el tema que pretendían que abordase. Me dijeron que debía de ser algo apropiado para la juventud –algo didáctico, instructivo, o algo en los órdenes del buen consejo–. Muy bien. Tengo algunas cosas en mente que desde hace tiempo quiero decir para instrucción de los jóvenes, pues en tan tierna edad es cuando cosas por el estilo arraigan mejor y son más duraderas y valiosas. Primero, entonces, les diré a ustedes, mis jóvenes amigos –y lo diré en tono urgente y suplicante–: obedezcan siempre a sus padres, en caso de que estén presentes. Esta es la mejor política a la larga, porque si uno no lo hace ellos lo obligan. Los padres en su mayoría creen tener mejor criterio que uno, y uno por lo general se la pasa mejor honrando semejante superstición que actuando según su mejor criterio.
Respeten a sus superiores, si los tienen, también a los extraños, a veces incluso a los demás. Si alguna persona te ofende, y estás en duda sobre si la ofensa fue intencional o no, abstente de recurrir a medidas extremas; simplemente espera la ocasión y descárgale un ladrillo en la cabeza. Eso será suficiente. Si luego averiguas que la ofensa no era intencional, sé valiente y confiesa que hiciste mal al descargar el ladrillo; acéptalo como un hombre y di que no fue tu intención. Sí, evita siempre la violencia; en esta época de caridad y de gentileza ya pasó el tiempo para semejantes recursos. Deja la dinamita para los salvajes y los rústicos.
Anda pronto a la cama y levántate temprano –es lo sabio–. Ciertas autoridades sugieren que te levantes con el sol; algunas que con esto, otras que con aquello. Pero hacerlo con el gallo es lo mejor. Tendrás una reputación espléndida cuando todo el mundo se entere de que tú te levantas con el gallo; y si te consigues el gallo adecuado, y lo trabajas a fondo, podrás con facilidad entrenarlo para que se levante a las nueve y media, una y otra vez. Es un juego de niños.
Ahora, sobre el asunto de mentir. Debes ser muy cuidadoso en esta materia; de otra manera es casi seguro que serás atrapado. Una vez atrapado, no puedes volver a ser, a los ojos de los buenos y de los puros, lo que eras antes. Muchos jóvenes se han lastimado a sí mismos de forma permanente a causa de alguna mentira torpe y mal ejecutada, siendo el descuido consecuencia de un entrenamiento incompleto. Algunas autoridades afirman que los jóvenes no deberían de mentir para nada. Esta opinión, desde luego, es algo exagerada; con todo, aunque no me es dable llegar a tal extremo, mantengo, y creo tener en ello la razón, que los jóvenes han de moderarse en el uso de este gran arte hasta que la práctica y la experiencia les hayan dado la confianza, la elegancia y la precisión sin las cuales no se consiguen resultados pulcros y ventajosos. Paciencia, diligencia, atención al más mínimo detalle –he ahí los requerimientos; sobre estos, y solamente sobre estos, se ha de cimentar toda futura eminencia–. Piénsese la de años de estudio tedioso, pensamiento, práctica y experiencia que hubo de requerir el entrenamiento de aquel incomparable maestro de la Antigüedad que fue capaz de imponer al mundo entero la pulida y sonora máxima de que “la verdad es poderosa y prevalece” –la más majestuosa impostura de los hechos comprobables que hasta el día de hoy un nacido de mujer haya logrado acreditar–. Pues la historia de nuestra raza, para no hablar de las experiencias individuales, está densamente tejida con la evidencia de que una verdad no es difícil de extirpar en tanto que una mentira bien contada es inmortal. En Boston hay un monumento al descubridor de la anestesia; mucha gente está enterada, en los tiempos que corren, de que no fue este hombre quien la descubrió, para nada, sino que le robó el descubrimiento a otro. ¿Es poderosa esta verdad y prevalece? Por ningún motivo, querido auditorio, el monumento está hecho de material sólido, pero aun así la mentira que celebra le ha de sobrevivir por un millón de años. Una mentira torpe, endeble e inconsistente; he ahí lo que se ha de estudiar a fondo para poder evitarlo; una mentira así tiene la misma permanencia que cualquier verdad promedio. En ese caso, incluso cabría decir la verdad de entrada y dar el asunto por terminado. Una mentira débil, estúpida y disparatada no sobrevive dos años, a menos que se trate de una calumnia. Por supuesto que entonces será indestructible, pero el mérito no será del fabricante. Una última reflexión: comienza temprano en la práctica de tan refinado y bello arte –comienza ahora–. Si yo hubiera comenzado antes, a estas alturas ya habría aprendido.
Nunca manipules armas de fuego en forma descuidada. ¡La de dolor y sufrimiento que han causado los jóvenes al manipular alegremente armas de fuego! Hace apenas cuatro días, en la finca exactamente vecina de donde paso el verano, una abuela, vieja, canosa, dulce, uno de los espíritus más exquisitos de la comarca, estaba sentada trabajando, cuando su joven y escurridizo nieto se hizo a una pistola vieja, oxidada y desvencijada que nadie había tocado en años y que se suponía descargada, y encañonó a la abuela, amenazando entre risas con disparar. Del susto, la vieja salió corriendo, y rogando, hacia la puerta del lado opuesto del cuarto; pero cuando pasó frente al nieto, este le puso la pistola casi sobre el pecho y ¡apretó el gatillo! El chico suponía que la pistola estaba descargada. Y en efecto, lo estaba. De modo que no hubo tragedia. Es el único caso por el estilo que conozco. Aun así, no te metas con armas viejas descargadas; son las cosas más letales e infalibles que ha inventado el hombre. Con ellas no se requiere del menor esfuerzo; no es necesario el mampuesto, no es necesario ajustar la mira, no se necesita ni siquiera apuntar. No, uno simplemente escoge a una pariente, dispara, y cada vez da en el blanco. Un joven que no le acierta ni a una catedral a treinta metros de distancia con un rifle Gatling en tres cuartos de hora, con un mosquete viejo y vacío puede bajarse a la abuela a cien metros, una y otra vez. Piénsese lo que habría acontecido en Waterloo si de un lado hubieran estado jóvenes armados con mosquetes viejos supuestamente descargados, y del otro la parentela femenina. El solo pensamiento me hace sudar frío.
Hay muchas clases de libros; pero los jóvenes solo deben leer los buenos. Recuérdenlo. Ellos ofrecen un gran, un inestimable, un inefable camino de superación. Por ende, a la hora de escogerlos, jóvenes amigos, hay que tener cuidado, mucho cuidado; les sugiero limitarse exclusivamente a los sermones del reverendo Robertson, a El reposo eterno de los santos de Richard Baxter, a Inocentes en el extranjero1, y a obras similares.
Pero ya he hablado suficiente. Espero que atesoren las instrucciones que les doy, y que ellas guíen sus pasos y les iluminen el entendimiento. El carácter se ha de construir reflexiva y laboriosamente sobre estos preceptos, y entre una cosa y otra, cuando ya lo tengan construido, se sorprenderán y se verán gratificados al comprobar con cuánta docilidad y exactitud este se asemeja al de todos.

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